Nuestra Escuela Pública Nº 34 fue inaugurada el 22
de abril de 1908. Era una Escuela Rural y funcionó en las actuales calles
Rivera y Manuel Francisco Artigas.
Su primera directora fue la señorita Vicenta
Barreiro y Simón. Ingresaron en ese año 56 alumnos y los primeros que aparecen
matriculados son: Fernando Etchetto (Nº1) y Juan Etchetto (Nº2).
En mayo de ese año la Comisión Departamental
de Instrucción Primaria nombró los miembros de la Sub-Comisión de
Instrucción Primaria de este distrito escolar:
Presidente: Amalio Santana.
Vocales: Antonio Gómez y Alberto Rodríguez.
En el año 1931 se inauguró el actual edificio que
ocupa nuestra escuela, este acto fue realizado el 31 de mayo. La piedra
fundamental para su construcción se había colocado el 17 de julio de 1924. El
día de la fiesta de inauguración asistió el Consejo Nacional, Don Tomás Berreta
y otras altas autoridades.
Del álbum de firmas que se inició en esa fecha,
tenemos este pensamiento que escribió la Psicóloga María
A. de Carbonell: “En la inauguración del hermoso edificio de la Escuela de Casupá, he de
formular mis votos, como maestra y psicóloga a la vez. Que dentro de este
centro de cariño y comprensión se tenga presente el máximo lema de la escuela
renovada. El niño para el niño primero, el niño para la vida después”.
La Directora que recibió en ese momento estas palabras fue la Señora Zeneida C. de Moreno.
La Escuela Nº
34 de Casupá lleva el nombre de Manuel Francisco Artigas desde el 5 de
mayo de 1998 por la Ley Nº 16.954 decretada por el Poder Legislativo.
¿Por qué se eligió ese nombre?
Se elige para homenajear al hermano de nuestro héroe que fuera el propulsor de la acción revolucionaria en la región de Casupá.
Manuel
Francisco Artigas nació en Montevideo el 21 de julio de 1769, creció y
se asentó en la región de Casupá en donde se encontraba al momento del
levantamiento de 1811.
Iniciado el
movimiento revolucionario de 1811, los Artigas de Casupá se suman de
inmediato a la iniciativa libertadora. Manuel Francisco Artigas, que
contaba con un sólido prestigio en la zona, bien ganado como juez y
militar, pero primordialmente como hombre de bien, le dotaba del
respaldo necesario para lograr la comunión de voluntades y el propósito
del vecindario. Contaba con el importante apoyo moral y la sapiencia
militar de su padre y la adhesión incondicional de todo el clan familiar
y de los más respetables vecinos. Como el pago era próspero, el aporte
material debe haber sido pródigo, no solo en caballada, sino también en
dinero, tal vez no tanto en armamento, por lo dificultoso que sería en
la zona, el proveerse de él.
No debe haber
tenido dificultades para reunir un respetable escuadrón de gauchos "que
acamparon en la noche del 22 de abril de 1811, frente a la vivienda de
su Jefe en cercanías del Paso de los Troncos".
Al apuntar el
día 23 de abril de 1811, iniciaba su marcha hacia un destino de gloria
aquel agrupamiento de soldados gauchos que debió ser para la época,
organizado y disciplinado. Con ellos marchaba, como uno más, Manuel
Francisco Artigas, aquel que combatió en Las Piedras al lado del Prócer.



No hay comentarios:
Publicar un comentario